miércoles, 16 de enero de 2013

Superarse, 2013 voy por vos !


Están los que usan siempre la misma ropa, los que llevan amuletos. Los que hacen promesas. Los que imploran mirando al cielo. Los que creen en supersticiones.
Pero también están los que siguen corriendo cuando tiemblan las piernas, los que siguen jugando cuando se acaba el aire. Los que siguen luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez fuera la última vez. Convencidos de que la vida misma es un desafío. Sufren pero no se quejan, porque saben que el dolor pasa. El sudor se seca, el cansancio termina. Pero hay algo que nunca desaparecerá: La satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos. En sus venas corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación por alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose... a Uno Mismo.
Amigo lector, la vida nos ofrece de entre muchas decisiones: aceptar las cosas como están o responsabilizarnos para cambiarlas. Deje la vergüenza y el miedo a un lado y... ¡haga que las cosas sucedan! Convénzase que usted es el autor de su propio destino y que quien más avanza es el que decide, toma riesgos y actúa con coraje y determinación.
Si para cualquier logro, el deseo es la clave y la llave de arranque de la motivación, son la determinación y el compromiso por alcanzar la meta los que le permitirán alcanzar el éxito. Compruébelo, los ganadores están hechos de “algo” que llevan muy dentro de sí... un deseo, un sueño, una visión.
Fíjese metas en las que realmente crea, que la vida se vuelve grandiosa cuando se compromete y se entrega hasta alcanzarlas. Insista, no desista, que aunque todos cometemos errores, solo los sabios aprenden de ellos, y entienda que no hay fracasos... sino lecciones por aprender.
Dígame, ¿quién puede sustituir la persistencia? No es el talento, puesto que no hay nada más común que los hombres talentosos sin éxito; ni la sabiduría, toda vez que una sabiduría sin recompensa es tan común como un proverbio. Tampoco la educación, pues el mundo está plagado de vagabundos educados.
Considere que las creencias son las llaves que encienden o apagan los motores para despegar. Si cree que puede, podrá. Si cree que no puede, definitivamente no podrá. Honre su esfuerzo, crea y hágalo en grande, que los logros corresponden al tamaño de las metas. Enfóquese en él “que” y no en el “como”, en los resultados y no en los procesos y sea paciente.
¡Supérese!, responsabilícese de su vida. Actúe. Abrigue deseos. Fíjese metas altas. Conciba su plan de vida. Persista. Crea. Aprenda de sus errores. Creé y visualice su imagen de futuro. ¡Usted puede!
Y no lo olvide, el éxito es el hijo del trabajo intenso y la perseverancia, no se hereda ni se gana rezando... hay que pagar su precio.

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